
Hace unos nueve años ya que pisé Barcelona por primera vez. No fui por turismo, tampoco por trabajo; no trabajé, pero hice turismo entre otras cosas. Las Ramblas, Passeig de Gracia, Plaza Cataluña, pasear por Balmes bajo la lluvia, ver La Pedrera (en aquel momento no se podía visitar la casa Batlló, pero la pude ver años después),…..y la Sagrada Familia. Me impresionó por fuera, me pareció imponente, y quise entrar para verla por dentro. Ojalá no lo hubiera hecho, me llevé una terrible decepción, no me gustó nada y tuve una sensación de tomadura de pelo que aún me dura. Supongo que en casi nueve años las cosas habrán cambiado pero no tengo intención de volver a entrar. Sigo sin poder entender cómo es posible que con todo el dinero que recaudan de los visitantes que acuden día a día a verla, aún esté así de retrasada su construcción. No me convence nada que me digan que es porque todo se hace gracias a las aportaciones privadas, a mí me parece una gran campaña de marketing. No les interesa ir más deprisa para así aumentar la leyenda y las arcas del órgano que gestiona su construcción. La que quizás sea la obra más grandiosa de Gaudí, quizás vaya a acabar siendo la más decepcionante. Gaudí murió, atropellado por un tranvía, en 1926 y lo único que dejó terminado fue la fachada del Nacimiento así que, técnicamente, esa es la única parte del edificio que realmente puede considerarse “de Gaudí”. Creen que La Sagrada Familia podría estar terminada en unos 20 años, y digo que lo creen porque a la incertidumbre de si será posible o no hay que añadir la incertidumbre de si qué pasará cuando se construya el cimborio de Jesucristo que coronará el templo , que se eleva 170 metros del suelo y bajo el cual pasará el AVE. ¿Aguantará? ¿Se caerá todo? Parece que hay un alto riesgo de que así sea…esperemos que se equivoquen.
En los últimos meses la prensa se viene haciendo eco de un nuevo manifiesto que cuestiona, no sólo la continuación del templo, sino también “ la imposibilidad de discernir ya “donde empieza y dónde acaba” la obra de Gaudí. “ Lo que sobresale es la mediocridad de un grupo de técnicos y promotores que, en el mejor de los casos, cargados de buena fe pero sumergidos en un paternalismo anacrónico, utilizan a Gaudi, una vez más, para legar su huella personal en detrimento de la obra original”. El manifiesto que contiene estas palabras se titula Gaudí en alerta roja y está firmado por críticos, directores de museos y artistas. Podéis encontrarlo en esta página y subscribiros al manifiesto si queréis .
Lo que a mí me queda claro de todo este embrollo es que los que salen perdiendo son siempre los barceloneses. Barcelona es una ciudad muy cómoda para el turista, tienes muchos servicios que facilitan la estancia pero,¿y qué pasa con los habitantes de la ciudad? ¿Se crean infraestructuras que mejoren la vida en la cuidad? ¿Acaso todo esto no sea otra campaña de ambos”bandos para hacerse notar y ganar adeptos para sus proyectos?. A mí es AVE me parece fantástico y también que se acabe la Sagrada Familia, pero yo no vivo en Barcelona y no sufriré sus incomodidades ni lo que pueda pasar en caso de ser ambas estructuras incompatibles.