domingo, 11 de febrero de 2018

hoy como ayer

Me he comprado una palmera de chocolate rellena de nata cuando he ido a comprar el pan. No tenía ninguna intención de hacer tal compra, pero de repente me he oído a mi misma pidiendo una barra de pan y una palmera de chocolate rellena de nata, como si lo pidiese con frecuencia. Hace años, cuando era adolescente, solía comer casi a diario a una palmera de chocolate rellena de nata de la panadería que había al lado del instituto. En ningún otro sitio las había tan buenas. Supongo que la dueña se habrá jubilado y quizás los alumnos de ese instituto ya no puedan disfrutar de esas palmeras tan ricas, porque ya nada sabe como sabían las cosas antes. 
Quizás volver a cosas que un día formaron parte de nuestra rutina nos devuelve a esa esencia que a veces se va perdiendo con los años y los palos de la vida.A veces algo muy simple nos hace recordar que en la vida siempre hay algo o alguien, que es capaz de devolvernos las ganas y la ilusión perdida. El algo( ¨los algos¨) los voy recuperando últimamente, aún me falta el alguien ...

2 comentarios:

Juli Gan dijo...

Y la pregunta imprescindible: ¿La palmera estaba a la altura de tu recuerdo?. De muy cría me encantaban los phoskitos. Me comí uno pasados unos años y no tenía nada que ver. A peor, naturalmente. Espero que te sentara bien la palmerica. De vez en cuando hay que darle alegría al cuerpo...Macarena. :)

Escandinava dijo...

Por algo se empieza... y las palmeras son una delicia....!
Cuídate
Besetes