miércoles, 14 de octubre de 2009

No es anacrónico no querer renunciar a ciertos placeres,lo es más no tenerlos

Estaba yo con una amiga en una de esas tardes de domingo lluviosas, tan propias de mi tierra, compartiendo café y charla en uno de los más antiguos cafés de Bilbao , cuando una pareja, de unos cuarenta y tantos años, de aspecto nórdico, se sentó en la mesa frente a la nuestra. El camarero, solícito, acudió a tomarles nota y , apenas unos segundos después, el hombre sacó una cantidad considerable de postales y las repartió entre su pareja y él. Durante un buen rato, ambos se dedicaron a rellenarlas, intercambiando apenas alguna confidencia, con una libreta entre ambos, en la que seguramente tendrían apuntadas las direcciones de los destinatarios.
Una escena que, hace años era muy típica pero que ahora, desgraciadamente, es casi anecdótica y hasta resulta un poco anacrónica en la era de los teléfonos móviles y los netbooks con conexión wifi.
Quizás en una semana, un mes, yo sea quien escriba esas postales, porque yo sigo siendo partícipe de esos anacronismos; escribo postales para quienes acabo de mandarles un correo desde la blackberry. ¿Por qué? Porque me encanta el momento de garabatear cuatro cosas sobre ese pequeño recuadro, añadir el nombre de la persona que me importa lo suficiente para querer hacerle ese pequeño regalo, y me encanta la magia de abrir el buzón, recoger esa postal y ver la caligrafía de alguien a quien yo le importo lo suficiente para mandarme ese pequeño trozo de papel. Quizás soy una nostálgica pero la misma frase escrita en una postal o leída en un mail no me conmueve lo mismo ni perviven en mi memoria de igual manera.
No quiero renunciar a ciertos placeres porque los tiempos hayan traído modernidades que simplifiquen mi vida. Quizás sigo pensando que las cosas que puedo ver y tocar de cerca son infinitamente mejores que todo este inmenso mundo virtual en el que vivimos…..

7 comentarios:

Juli Gan dijo...

Se está perdiendo esa sana costumbre de escribir con la particular caligrafía de un@. Ya sea a lápiz, pluma ó bolígrafo. La tecnología moderna y audiovisual puede que esté terminando con el romanticismo de unas letras artesanales.

Saludos.

^lunatika que entiende^ dijo...

Totalmente de acuerdo contigo.
Nada como papel y boli para una carta ;)

Un beso.

Jelly dijo...

La verdad es que yo sigo adorando escribir cartas de puño y letra. Y no te digo cuando las recibo.

Hay cosas que no deberían ser nunca anacrónicas, aunque perdamos las buenas costumbres.

Lucía dijo...

Me encantan las postales, y los libros en papel, nada de un e-book, y también me encanta mi iPhone y mandar mails que llegan en segundos a su destinatario, y me encanta cocinar en una cazuela, pasando de ollas rápidas a presión, pero también me gusta la vitrocerámica que se limpia en un plis...
Las nuevas tecnologías y las cosas que nos facilitan la vida no creo que sean incompatibles con las cosas del pasado.

Tanais dijo...

Bufff, aun recuerdo esa sensación de bajar al buzón con la esperanza de haber recibido una carta y subir corriendo para leerla tranquilamente....

Ahora, con todas estas modernidades, está claro que no es lo mismo.

Izel dijo...

Suena romántico pero da una pereza... Aunque abrir el correo electrónico no sustituye al abrir el físico y encontrar unas frases escritas a mano especiamente para ti... Ahí llevas razón...

Saltinbanqui dijo...

Por ese motivo colecciono postales y intento q las coleccionen mis amigos. Me encanta sentarme en una cafeteria de cualquier ciudad en cualquier pais y rellenarlas.
:)