
Dicen que intentar olvidar el pasado es lo mejor que se puede hacer para no poder olvidarlo nunca, por eso no olvido el pasado, forma parte de mi vida, de lo bueno, lo bonito, y también de lo no tan bonito o no tan bueno.
El tiempo nos reconcilia con los recuerdos, aunque pocas veces con las personas, porque cuando algo se acaba, no suele acabar de la misma forma para las dos y en el camino emprendido hacia el futuro, los ritmos nunca suelen ir al compás.
"Hay quien es incapaz de olvidar el pasado y se le enquista en la memoria de tal forma que no sólo no lo supera sino que, incluso, cambia el pasado en su memoria para adecuarlo a su rencor. Nunca dejes que te pase eso." Estas palabras me las dijo una psicóloga hace unos años. Nunca se me han olvidado. " La puerta mejor cerrada será la que puedas dejar abierta."
Hace un par de días empecé a leer un libro que ya había intentado leer dos veces anteriormente, abandonando su lectura a las pocas páginas porque no conseguía engancharme a la historia. Creo que con algunas personas del pasado más reciente me ha pasado lo mismo, no llegué a ellas, o ellas a mi, en el mejor momento; nuestros ritmos eran diferentes , quizás también lo que necesitábamos de la otra y por eso acabamos por separarnos. Si hoy me preguntas por ellas te diré que las amé como podía amar en aquel momento, mejor o peor, pero sinceramente. Si de mí quieres oir algo malo de esas personas te diré que toques a otra puerta porque en esta no tendrás suerte.