Una vez tuve mucho miedo y el miedo bloqueó mi vida, ahora lo único que me preocupa es no tener suficiente tiempo para hacer todo lo que me gusta y lo que aún no sé que me gusta.
Me encantan las mandarinas. Me acabo de comer unas que estaban muy dulces. Me gustan tanto que soy capaz de comerme un kilo de una vez, de hecho, hace años me dio una especie de empacho por comer demasiadas mandarinas. Me encanta la palabra Mandarina.. ¿Os habéis fijado que los nombres de las cosas pequeñas siempre son más bonitos? Mandarina clementina o Naranja salustiana. Pastel o Turrón. El otro día comí turrón. Seguro que en navidades no comeré, y lo volveré a probar cuando acaben. Aún faltan casi dos meses y ya están hablando de navidades, ¡ con lo poco que me gustan! Ayer salí un rato, me apetecía tomarme algo con mis amigas y verlas. Llevo dos semanas enferma, los virus parece que viven bien en mi cuerpo y no se van , pero ya les queda poco de donde “ chupar” porque estoy hecha polvo. Al menos ya se me oye y puedo comunicarme. Es una impotencia enorme estar sin voz. Llueve, aunque no hace frío, pero llueve tanto que no apetece salir. Ya estamos en otoño y después vendrá el invierno, ¡qué bien! No me gustan nada estas dos estaciones. Ojalá pasen pronto. El otro día he sido infiel. Me he pasado al Nesqik porque a mi sobrino le gusta más que el Cola-cao y es lo que me pide cuando viene a casa. Sigue sin gustarme, como no me gustaba de pequeña así que me compraré mi cola – cao para mi, en las frías noches de invierno, un cola-cao calentito me encanta. He decidido que voy a comprarme un I- phone para navidades. Será mi autoregalo. Y esta semana me compraré la Moleskine del 2011. Hace mucho que no me besan, y claro, hace mucho que no beso a nadie. ¿ seguirán sabiendo los besos a mil sabores o con la crisis se habrá reducido a uno? Hoy me han mandado un sms , me decían que por el tono de mis palabras hoy tenía que estar mimosa. Bueno, sí, un poco, pero eso no es malo, ¿no?
Para quien se atreva, ¿ qué es lo que muestra la foto?
¿Dónde están las princesas? Creo que ya no están en los palacios ni en los castillos. El sábado pasado acudí a otro palacio, no había princesas, pero sí unas cuantas e interesantes cosas para ver sobre la cultura de mi tierra en los siglos pasados que os incluyo en fotos. Lo que más me está sorprendiendo últimamente de los palacios son dos cosas: por un lado lo difícil que debía ser la vida de una mujer en unos sitios tan poco acogedores, y lo segundo los fantásticos enclaves donde están situados los palacios, con unas vistas realmente increíbles. Pero, ¿y las princesas? ¿Dónde están las princesas? ¿Serán de color rosa o azul, como dice el terapeuta de una amiga? Yo no quiero una princesa azul, ni ser la princesa azul de nadie, tampoco rosa, no me gusta ese color. ¿Qué quiero entonces? No lo sé, sólo sé lo que quiero sentir y cómo quiero que ella sienta estando conmigo. Ya sé que es poco y mucho a la vez, pero quiero volver a sentir la comodidad del silencio a su lado, de una caricia o un beso robados y de una mirada que sea una conversación para dos. ¿ y el físico? Sí, el físico importa. El mío ha sufrido un cambio bastante radical en el último año y, ¡por qué no! , sienta genial que te digan que eres guapa, que no es lo mismo que que te digan que “estás guapa”. Te alegra el día que alguien a quien no ves desde hace tiempo, te lo encuentres, te mire y te diga que vaya cambio has dado, en plan “¿dónde habías escondido esto?”….aunque la respuesta sea tan sencilla como decir que en la tristeza de no ser feliz, en ese mogollón de gente que quiere pasar desapercibida mientras su vida pasa con ellos. Antes siempre me decían que era guapa, así que supongo que donde tuve, algo retuve. Y es que como ya no tengo abuelas, ni de momento quien me diga cosas bonitas, me lo tendré que decir yo ;-) Este finde estoy castigada sin poder hablar. Como el año pasado, me he vuelto a quedar sin voz, mi bonita voz, porque sí, también mi voz es bonita y eso sí que nunca se ha escondido, de hecho me encanta jugar con la voz, es un instrumento maravilloso. Hace unos días explicaba un tema de gramática en una clase de First y en un momento, levanté la vista de la hoja que leía y explicaba y me encuentro con un alumno mirándome a mi pero no leyendo, le digo que por qué no presta atención y el niño, de 17 añitos, me responde contándome lo que estaba explicando. Yo le pregunto que por qué no miraba la hoja y tomaba algún apunte y el me dice que es que le encanta oírme hablar porque le encanta mi voz. Creo que voy a tener un curso muy animado con ese grupo. Y ahora me voy a tomar un café, creo que el número 6 de hoy, pero bueno, es domingo y estoy “ malita” y además he escrito un post vendiéndome un poco y no tristón, tal y como me ha dicho mi amiga G . que haga. Sé que este finde no será el mejor de tu vida y que me has pedido que escribiera esto para que cuando me leas veas que he dejado el pesimismo y sabes que cuando me llames te contaré algo divertido porque un día me pediste que cuando hablásemos no te preguntara por ella, por lo que va a pasar, pero nunca se irá del todo, porque con gente como tú en el mundo nadie se va del todo. Siempre me has apoyado, ahora me toca a mí.
Me encantan los coches, y conducir. Si pudiera los coleccionaría. Quizás algún día…soñar es gratis ¿ no? Hay quien tiene suerte y no tiene que soñar porque tiene el suficiente dinero para poder hacer su sueño realidad. Así que, a espera de poder hacer mi sueño realidad, ayer, y tras tenerlo que atrasar varias veces, fuimos a un precioso castillo a ver una exposición privada de coches antiguos y clásicos. Hora de reunión : 11:30 a.m en el primer punto de reunión. Llego tarde por un espectacular accidente en la A-8 dirección Santander. Se queda un coche allí y dos más seguimos camino hasta Muskiz, punto de la segunda reunión. Allí dejamos dos coches más ,y las 4 vamos camino del Castillo en mi negro corcel. Le decimos al Gps dónde queremos que nos lleve y, diligentemente ,nos guía por carreteras secundarias hasta encontrar el desvío al castillo. Bueno,….casi. ¿Quién se iba a imaginar que aquel camino de cabras que parecía un barranco era por donde teníamos que ir? Seguimos carretera hasta poder dar la vuelta, que no era tarea fácil. Al fin nos metemos por el camino adecuado. Un Peugeot 206 está parado abajo justo a la entrada del puente que tenemos que pasar. ¿Pasará? ¿No pasará? ¿Vas a bajarte a medir si te cabe el coche? 1que sí, que pasas! Al final pasa y yo detrás. Despacito porque el puente tiene sus añitos y el coche pasa justito. El resto del camino al Castillo ¡tela! Pero al fin llegamos sanas y salvas y dejando al negro corcel descansando entramos en el paraíso de los Rolls Royce…y de algún Porsche, Cadillac, Ferrari, Lamborghini…¡ Fantástica la exposición! Los coches antiguos de los años 20-30 y 40 son fantásticos…e inmensos, incluso más que algunas furgonetas de reparto actuales. O como dijo una de mis amigas: “en el asiento de atrás de estos coches puedes hacer el amor toda estirada” …que también es una buena forma de que os hagáis una idea de la anchura. Ver la exposición y lo que se podía ver del castillo nos llevó un par de horas, después, desfallecidas por el hambre y desalentadas por no haber encontrado una princesa que enamorar, nos fuimos a comer a la ilustre villa de Balmaceda. La comida bien, el vino malo, pero buenísimo para emborrachar al personal en dos copas. Creo que alguien apuntó hasta la marca para recordarla en caso de montar alguna fiesta y animarla pronto. Y de ahí, a tomar la última antes de volver a casa a Portugalete. 38 kilómetros de nada para tomar una copa. Llegamos a Portu, aparco y decidimos que no, que la última nos la tomamos en Las Arenas, así que al Puente Colgante a cruzar la ría e ir al lado pijo, y por supuesto ,buscar un lugar pijo para tomarla. Un buen rato después y con muchas risas y bromas de todo el día vuelta a casa, es decir, Puente Colgante a Portugalete. Coche a Muskiz, recojen dos sus coches y yo me llevo a la otra a por el suyo al Megapark de Baracaldo. Me lo pasé bien, nos reímos mucho y no encontramos ninguna princesa en el castillo. Ya hemos encontrado otro castillo para visitar y probar a ver si en este hay alguna princesa y tenemos más suerte ,y por si no la hay y hay que seguir visitando castillos, ¿mejor que una ruta con la casa a cuestas, o mejor dicho con la casa rodando? Es decir, que hay planeada una excursión en autocaravana. En resumen, que espero que nadie me pregunte dónde estuve ayer ni cuántos kilómetros conduje… ¿ y tú? ¿ dónde estuviste ayer? ¿ te gusta conducir?
Hacia mucho tiempo que no me mostraba como soy, que no tomaba decisiones y que no seguía mi instinto. Hacia mucho tiempo que hacia mucho tiempo de aquel tiempo en que sabía ser feliz, pero sobre todo, hacia mucho tiempo que no creía en mi, ahora estoy aprendiendo a ser feliz y por fín , creo en mi. Es un comienzo... y sigo aprendiendo a ser feliz
" La inteligencia sin ambición es como un pájaro sin sus alas...Los errores son casi siempre de naturaleza sagrada. Nunca trates de correguirlo. Por el contrario: racionalízalos, entiéndelos, complétalos, después de eso será posible sublimarlos " ( Salvador Dalí)
Hoy he vuelto a mi casa. Tenía ganas de volver y recuperar la normalidad después de que hace 9 días tuviera que salir corriendo porque me llamaron que mi padre iba camino del hospital porque le había dado un infarto. Y desde entonces así ha sido mi vida estos días. Me trasladé esa misma tarde a casa de mis padres para que mi madre no estuviera sola ya que como mi padre estaba en la UCI no podíamos verlo más que en el escaso tiempo que nos dejaban por la mañana y por la tarde. Mi madre tampoco es que ande muy fina y con el susto no sabía muy bien como iba a ir reaccionando después de que el primer día no parase de llorar porque pensaba que mi padre se moría y no dejaba de decir que qué iba a hacer ella sin él. Afortunadamente todo ha ido evolucionando bien y ayer lo trajimos a casa. Eso no significa que todo esté bien porque ahora queda reanudar una rutina que para nada será de ahora en adelante como lo era antes, pero lo será, aunque mis padres deban hacerla a un ritmo diferente y sobre todo, más pausado. Todos estos días he pasado mucho tiempo en la sala de espera porque en la UCI sólo dejan entrar a una persona y mientras mi madre estaba con mi padre, yo esperaba y le veía un poquito antes de irnos. Por supuesto, he pensado mucho en lo que ha ocurrido, en cuanto se quieren mis padres y lo unidos que están. De la suerte que he tenido, pese a lo que me costó decirle a mi familia que era lesbiana, en cómo mi opción sexual no ha supuesto ningún problema y es tan sólo mi opciòn como la de mi hermana ser hetero. También me he dado cuenta de repente de que ya se van haciendo mayores y que la responsabilidad de toda la familia ha recaído en mi, aunque realmente ya hace tiempo que lo viniera haciendo no me había dado cuenta de hasta qué punto todos dependen de mi hasta ahora. He pensado también en mi, en lo que me pasa, en por qué no he podido darme más a la gente que ha intentado hacer que mi corazón se volviera a enamorar, en por qué estoy tan bloqueada con el tema sentimental y sin embargo no tenga ningún problema para el tema amistad. Sé cómo soy y lo que soy capaz de dar a la persona de la que me enamore, pero necesito tiempo, no soporto que se me presione para decidir el resto de mi vida con alguien que acabo de conocer y a quien no conozco realmente. Y es que el otro día hablaba con una amiga de este tema y ella dijo en voz alta lo que yo pienso: hoy en día no damos tiempo a las relaciones, queremos etiquetarlo todo en dos días, vamos con prisa, primero decidimos que somos pareja y luego nos conocemos y nos enamoramos, pero es que así no es, ni debe ser. Lo lógico es ir despacio, conociéndose poco a poco, queriendo más de la otra persona cada día hasta que llegue un momento en que lo que sientes por ella te forme tal nudo en el estómago y en la garganta que no puedas decirle cuanto la quieres más que con los ojos, con besos y con mil caricias estando a su lado. Y yo quiero eso, el enamoramiento lento pero seguro y bonito y mientras no lo haya no podré desbloquear mi corazón. Lo curioso es que aunque cansada por el estrés de tanto ir y venir del hospital y por la incertidumbre de lo que podía pasar y como iba a ser todo, no he perdido el buen humor, ni he dejado el modo encanto y me siento muy bien, como quien sabe que aunque en otra etapa, ha recuperado su forma de ser y vuelve a ser quien siempre fue. Espero que todos estos dias que he estado desconectada y sin internet hayan sido muy buenos para tod@s vosotr@s y que cargando depósito de combustible -tenía el de los dos coches en reserva, y el mío propio de energía también- pronto vuelva a ponerme al día con vuestros blogs.
( ¿ qué tal hacer la REvolución Sexual? .......de la canción, of course)
( antes de leer dale al play y escucha – y baila si puedes- mientras lees)
Estos días (casi) todo el mundo a mi alrededor se queja de algo y están de mal humor o de bajón. Cuando lo pienso, tampoco es que yo tenga en mi vida la felicidad completa : vuelta al trabajo, mi directora de tesis metiéndome caña, en el amor aún no hay nada, algún problemilla familiar…pero cosa misteriosa estoy de un positivo que no es normal, pero que dure. Pero, porque siempre hay un pero, yo creo que estar así se debe a las últimas semanas en las que me he dado cuenta de que podemos vivir la vida a tope pero no disfrutarla en absoluto si tenemos la mente ocupada y el corazón bloqueado. Y es que yo llevaba meses sin parar ni un fin de semana, pero vivía sin disfrutar realmente de lo vivido. Así que cambié mi mar por el Mediterráneo y disfruté de su brisa, del efecto balsámico que no encontraba en el de mi tierra por saberme a rutina. El mar siempre cura heridas, sobre todo esas provocadas por el paso del tiempo. Su compañía, su charla al oído te dejan un cansancio relajado que libera la mente y deja que lo bueno y lo malo fluyan, hablen y hagan las paces. Ahora entiendo por qué, ante una preciosa puesta de sol, la gente se emociona. Si me lo permitís usaré las palabras de Carmen Martín Gaite para definirlo: “Aquel sol rojo, al hundirse en el mar, parecía estar ahuyentando el miedo para siempre, impregnando de libertad todos los momentos que fueran a seguir a aquel”. A la vuelta a casa ya había planes para una nueva escapada unos días después para un finde de senderismo por tierras navarras, en Urbasa. Era mi primera vez pero me ha encantado y seguro que repetiré. Cambio de mar por montaña. Fin de semana de amigas de esos que sirven para conocerse más (como amigas…) y mucho cachondeo porque cuando llegamos, hablando, descubrimos que todas, las 6 que estábamos, teníamos la regla. ¡Menudo pleno! Y luego, por el reparto de habitaciones ya que dormíamos de 2 en 2 y casi nos costó más decidir quien dormía con quien que organizar todo el finde. Estoy segura de que en un grupo de chicas hetero eso no pasa. Previo a la escapada yo tuve un par de charlas con dos personas cuya opinión y consejos respeto mucho y que me dijeron que ya era hora de desenchufarme del “ modo irónico” y ponerme en “ Modo Encanto” , que es como realmente soy, que ya había pasado demasiado tiempo y que me sacudiese la vagancia si quería volver a enamorarme. No es que se viva mal en “ modo irónico”, te protege bastante bien de que te hagan daño, pero también es cierto que te pierdes muchas cosas y la imagen que das no es la que se corresponde con la que verdaderamente eres. Pero hay momentos en los que toca. Así que, accediendo a la petición de quienes sé que me quieren mucho me he vuelto a poner en “ modo encanto”, me he sacudido la pereza, he desbloqueado el corazón y he empezado a dejar que en la mente fluyan las ideas. El sábado pasado estuve por tierras cántabras y el domingo me lo pasé en el sofá, más porque no podía con mi alma que por la resaca que tenía, que tampoco era tanta pero bueno. Este finde , por fin toca por tierras vascas, pero ya os contaré, porque no tiene mala pinta. En cuanto al amor…..creo que seguiré instalada en la paciencia porque sé muy claro lo que quiero y como dicen por ahí “ sin prisa, pero sin pausa” lo conseguiré. Bueno, ¿ te ha gustado la canción y has bailado mientras leías?
Creo que a tod@s las que escribimos nos han preguntado alguna vez que por qué escribimos. Supongo que la razón es tan sencilla como decir que la vida es incoherente y escribo para asumir la incoherencia de vivir, y escribiendo, crear un orden en las ideas, en los recuerdos, en los pensamientos, en la propia vida vivida ya. ¿ y por qué necesitar ese orden? ¿por qué escribirlo para que otros lo puedan leer? Todo lo que se escribe tiene un destinatario, todo lo que no se guarda en el cajón de la memoria busca un receptor. La vida es la incoherencia de nacer, crecer, llegar a la plenitud para disfrutarla sabiendo que la fecha de caducidad es incierta, pero la hay. Para la mayoría la armonía implica el anhelo de la presencia de un destinatario de nuestra incoherencia que complete nuestra vida con los fragmentos de la suya.
“El único final un poco feliz de estos cuentos incompletos será el podérselos entregar algún día a alguien que sonría entre lágrimas al recibirlos” (Carmen Martín Gaite)
¿Por qué creer en ti, maldito destino, si ambos sabemos que eres un fraude? Sí , hace ya mucho que renegué de ti y me alié con la Casualidad para conseguir mis sueños.
Todo marchaba bien hasta que tú, ingrato Destino, cansado de intentar ponerte en mi camino y reconciliarte conmigo por tu traición, te enamoraste de la Casualidad. Ahora, mis sueños peligran mientras la Casualidad siga de luna de miel contigo y no me queda más remedio que desertar por un tiempo de mis sueños para hacer un pacto contigo hasta que la diosa Fortuna se apiade de mi y la Casualidad descubra que el Destino de quien tan enamorada está es sólo la mentira de los que recogen los esfuerzos de quienes no se quedan esperando a que las cosas, simplemente, sucedan, así como tampoco es el gran Dios a quien adoran quienes creen que el amor es algo que no tienen que buscar porque siempre habrá alguien más generoso que hará todo el trabajo por ellos.
Hoy fingiré creer en el Destino, mañana ya veré qué hago.