
Y a qué viene todo esto, os preguntaréis ( bueno, seguro que habéis visto la foto y no os lo preguntáis). Pues es que el otro día vi una foto de la modelo Carolina Kurkova, que aparecía en bikini junto a otras espectaculares modelos y aquí, servidora, se quedó más rato mirando la ausencia de ombligo de la Kurkova que a las bellezas que salían en la foto.
Y es que quién nos iba a decir que algo tan pequeño y poca cosa fuera tan importante. Que sí, que lo he leído yo, que aparte de ser habitáculo de creación de pelusilla ( parece ser que hasta hay un señor que aparece en el libro Guinnes como el mayor acumulador de pelusilla umbilical), el ombligo, o más bien “la simetría, forma y posición del ombligo pueden usarse para valorar el potencial reproductor en mujeres fértiles, incluyendo el riesgo de transmisión de ciertas anomalías genéticas”, o al menos eso dice Aki Sinkkonen en un estudio que ha realizado. Así que nada, si tienes un ombligo ovalado o rasgado estarías contribuyendo a la supervivencia de la raza humana…bueno, eso si decides contribuir…