Hoy tenía una clase extraescolar en un colegio; una clase que no debería haber aceptado dar a principio de curso porque creo firmemente que las clases extraescolares en horario de mediodía, en la franja de la comida, deberían estar prohibidas. Para ser totalmente sincera, creo que todas las clases extraescolares que impliquen alguna asignatura que los alumnos tengan en horario lectivo deberían estar prohibidas en los colegios. Suene como suene, con los años, la experiencia y las charlas con padres, he llegado a la conclusión de que son una especie de “aparca-niños” mientras los padres terminan su horario laboral.
Pues bien, hoy tenía esa dichosa clase que tan poco me apetecía, con un grupo de niñas repipis que no se soportan ni a sí mismas y hoy, para tocar más las narices, tenían que hacer un examen evaluatorio de nivel impuesto por el centro de idiomas. La primera estupidez de este curso sucedió el primer día de curso, al que yo no acudí por estar enferma: las alumnas le dijeron a mi jefa que el libro les parecía fácil y que querían algo más difícil así que unos retacos de 10 y 11 años se permitieron el lujo de escoger lo que ha sido el libro de texto de este curso porque mi jefa se lo permitió. ¿Resultado? No hemos podido dar casi nada del libro porque el nivel real del grupo es bajito y no se enteraban de nada. De nada me valió quejarme; como de nada ha servido querer hablar con algún padre/madre porque no se me permitió.
Segunda estupidez: mi grupo pasa el próximo curso a la ESO así que queda fuera de las clases extraescolares que el centro imparte, dicho lo cual el examen no tenía ninguna razón de ser puesto que la semana pasada yo les había evaluado del curso. ¿Consecuencia? Quejas de las alumnas, que esta vez sí llevaban razón en mi opinión. Se han quejado de la imposición del examen así como del contenido, que no era en absoluto de su nivel ( debo decir que a mí no se me ha dejado ver el contenido del examen antes de entregárselo hoy a las alumnas). Lo que me ha dejado totalmente estupefacta y sin poder articular palabra han sido los argumentos, explicaciones o como queráis llamarlos, de la que en unos días dejará de ser mi jefa: “Si tú has estudiado el tema 1, 2 y 3 en clase pues se supone que ya lo sabes y no se te va a evaluar de eso, sino de lo que no sabes, que es lo que yo quiero saber”. “Haceros un examen de lo que habéis aprendido no tiene ninguna razón, hay que hacerlo de lo que no has dado.” “Cuando seáis mayores os pondrán los exámenes así, de lo que no habéis dado, así que haced este examen con atención para que os vayáis acostumbrando para el futuro”. Como bien podréis comprender, estupefacta como estaba con lo que estaba oyendo, no podía articular palabra, por mucho que mi jefa (gerente sin capacitación académica para el negocio que regenta) me miraba en plan “échame un cable”. Creo que el mejor cable que le he podido echar es no decir nada, porque la hubiese puesto de vuelta y media. Con situaciones así, ¿cómo me va a gustar ser parte del sistema educativo? Todavía no me creo lo que he escuchado hace unas horas.



